Primero fue Instagram. Vale, compro la idea, aceptamos pulpo y empezamos a publicar chorradas que no le importan a nadie. Luego fue Facebook el que decidió plagiar la idea a Instagram y duplicar una herramienta ya de por sí innecesaria. Ahora es WhatsApp la del movimiento totalmente INNECESARIO: Whatsapp ha hecho una nueva actualización de versión que incluye nuevos estados que no son más que una copia de los Stories de Instagram y Facebook. No me vale el argumento de que las tres empresas son parte de una misma compañía. Lo peor es de toda esta extraña jugada es que, en efecto, ESTÁ PASANDO.

Acabo de abrir mi WhatsApp para encontrar una nueva versión: WhatsApp ahora tiene más pestañas y funcionalidad que incluyen un plagio de Instagram Stories. Porque al parecer que una app de mensajería instantánea te permita hablar con todos tus conocidos era poca cosa. Porque que Instagram plagiara a Snapchat era poca cosa. Porque Facebook plagiara a Instagram era poca cosa. Supongo que la idea de las grandes mentes pensantes de cada una de estas redes sociales es que cuatrupliquemos nuestros contenidos para vivir el momento con todo el mundo. Y me pregunto: ¿cómo vamos a vivir el momento con todo el mundo si estamos muy ocupados actualizando dicho momento en cuatro redes sociales distintas?

Los estados de WhatsApp han cambiado y con ellos la magia de espiar a esa persona que te hace tilín. La magia de que te encuentres una frase romanticona y esa personita especial te diga “es sólo una canción”. La magia de ver que tu padre siga con el ‘Hey there! I am using WhatsApp’ cuatro años después de que le comprárais un smartphone por Reyes. Ahora debes compartir una historia mucho menos sutil, con menos cabida para la imaginación, con menos de todo.

 

Yo volviéndome loca actualizando historias en todas las redes sociales del mundo.

Señor de Instagram, lo que me gustaba de su red social es que es (era) una red social creada para ser bonita. Compartir una foto de tu gato, de tus pies en la playa o de tu Big Mac tras haber pasado por un montón de filtros que muestran un mundo de arcoiris y felicidad hacen de la vida un lugar mejor. El hecho de que Instagram te advierta de que no debes esforzarte mucho en las fotos de Instagram Stories porque tienen una duración de 24 horas ya dice mucho del cambio de filosofía y de rumbo y es, en sí mismo, un ultraje.

Señor de Facebook, yo algún día quiero madurar y tener una familia y poder escabullirme para observar mis fotos de hace décadas haciendo botellón. Uno de los motivos por los que tengo Facebook es para conservar recuerdos que pueda recuperar en cualquier momento. Si mis historias desaparecen en un día, no habrá ninguna clase de recuerdo que pueda almacenar, ni ninguna foto de madrugada de la que deba arrepentirme, ni fotos de exnovios que borrar en lote.

En definitiva, mi indignación por este cambio en Whatsapp es mayúscula. Han desaparecido los estados sin que pueda hacer nada por recuperarlos ni recordarlos. Señores de Instagram, Facebook y WhatsApp, aclárenme al menos qué red social es cánon para compartir (ahora) mis tristes y efímeros recuerdos.


Leave a Comment