Narcos cuenta la historia de Pablo Escobar, el famoso narcotraficante y fundador del cartel de Medellín. Sí, hay escenas, personajes y tramas que son ficción (al fin y al cabo es una serie de Netflix, no un documental) pero hay muchas otras historias verídicas que superan a la ficción: cebras corriendo por su hacienda, millones de dólares enterrados en cualquier lugar de Colombia, atentados terroristas y mucho, mucho más. 

Probablemente te has encontrado con una de las numerosas formas de publicidad que Netflix está utilizando para promocionar Narcos, ya sea en Instagram, Facebook o en el mismísimo metro de Barcelona o Madrid. Pablo Escobar se ha vuelto mediático, ya sea por su extravagantes aficiones, su peculiar carácter o la lectura positiva que algunos han hecho de él. Es innegable que la historia de su vida da para varias temporadas: de controlar el 80 por ciento de la producción mundial de cocaína a aparecer varias veces en la revista Forbes como uno de los hombres más ricos del mundo, pasando por sus aspiraciones políticas (llegó a ocupar un escaño como Representante de la Cámara) o estar 17 meses en búsqueda y captura por escapar de la cárcel que él mismo construyó para su internamiento.

¿Cómo es Narcos?

La historia de Pablo Escobar se cuenta en dos temporadas claramente divididas: la primera, el ascenso del narcotraficante y su paso por la cárcel que él mismo construyó (La Catedral, donde tenía toda clase de lujos y estaba rodeado por los suyos). La segunda, su huida de prisión tras estar rodeado por el ejército colombiano y, a partir de ahí, su caída. Si la primera temporada causa la admiración por su buen hacer en los negocios y en sus calculadas estrategias, la segunda invita a presenciar su caída y su cada vez más latente falta de buenas ideas. La historia es un spoiler en sí misma: Pablo Escobar es asesinado por las autoridades en los tejados de Medellín. Sin embargo, Netflix consigue que se trate de una historia documentada, penetrante y llena de emociones encontradas (la admiración por el tipo que sale de la nada y reparte billetes entre los pobres, el terrorista que produce asco por las vidas que se lleva por delante).

Como guía para todo este viaje por los sinsabores de Colombia tenemos a Steve Murphy (Boyd Holbrook, que bien podría ser el adulto en el que se habría convertido Macaulay Culkin de no haber tenido problemillas), un agente de la DEA traído al país para investigar a fondo a Pablo Escobar junto a su inseparable compañero Javier Peña (Pedro Pascal, el malogrado Oberyn de Juego de Tronos). Con una voz en off perfectamente yanqui, el agente hace repaso de los acontecimiento más destacados en la vida de Escobar: su llegada a la política, el ataque terrorista del avión Avianca que dejó 110 muertos, su llegada y escapada de la cárcel y, cómo no, su muerte tras un tiroteo en Medellín sólo un día después de cumplir 44 años.

Cabe también destacar que todas las escenas en las que aparecen colombianos están grabadas en castellano y se sirven con subtítulos en inglés en su versión original. Sin embargo, no han faltado las críticas por haber contratado a actores que no son colombianos para personajes claves. Pablo Escobar es, en realidad, brasileño: a Wagner Moura se le nota, sobre todo en la primera temporada, que nació lejos de Medellín. Y no es el único: El Agente Peña es chileno, el Coronel Horacio Carrillo Cubano y la mujer de Pablo, Tata Escobar, mexicana.

El hijo de Pablo Escobar también ha aprovechado para anunciar en su Facebook 28 errores garrafales de la segunda temporada de Narcos respecto a lo que en realidad vivió su padre. Un fan de Narcos no ha tardado en contestar en su propio muro ‘¿Por qué eres tan oportunista? Es lógico que haya errores, al principio de cada episodio los creadores avisan que se trata de una ficción, no de un documental. Muchas escenas se han dramatizado porque esto es Netflix’.

Así es: esto es Netflix. Netflix dándonos dos buenísimas temporadas de porciones grandes de realidad y también de maravillosa ficción, todo ello unido en una historia electrizante. Ya que dudo que continuar con Narcos tras la muerte de Pablo Escobar haya sido un acierto, recomiendo dos temporadas que no dejarán indiferentes a nadie, malparido.

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