Si no te gustan las visitas exprés a mil y un monumentos de guía convencional de ciudad europea, este es tu post. En él no se habla de las auténticas perlas de Madrid desconocidas por la mayoría de los mortales, pero sí de experiencias vividas y aconsejadas por una madrileña autóctona (que no es poco). Si tienes planeado un viaje a la capital, o incluso si vives en ella, aquí encontraras un buen puñado de lugares que visitar en Madrid. 

Comer algo en el Mercado de San Ildefonso

La calle Fuencarral mola. Siempre abarrotada de gente, es una calle plagada de tiendas, no necesariamente todas del Grupo Inditex. Una vez acaba el tramo peatonal, en una esquina se encuentra lo que desde fuera parece un pequeño local de color oscuro. San Ildefonso Market, rezan las letras hipster en la puerta. Una vez entras, encuentras uno de los conceptos más interesantes del centro de Madrid: un street food market de tres plantas con comida de calidad y buen ambiente. A diferencia de otra clase de lugares de este tipo, el hecho de que siempre esté abarrotado forma parte de su encanto. Pero su amplia oferta culinaria en tan pocos metros cuadrados es lo que marca la diferencia: encontraremos desde pinchos morunos a marisco pasando por la típica hamburguesa gourmet sin precios abusivos. Si eres de buen estómago y no puedes ni quieres salir del centro de la ciudad, el mercado de San Ildefonso es una elección maravillosa.

Ver el Palacio Real desde la barandilla frente a los jardines de Sabatini 

 

img_20160222_084012.jpg

 

Sólo apto para enamorados y gente de vida interior profunda. Apoyarse en esta barandilla es como estar en una escena de película europea: especialmente recomendable para observar al atardecer. Esta barandilla nos brinda una vista privilegiada de la fachada norte del Palacio Real y, al fondo, los jardines del Campo del Moro y la Casa de Campo, la mayor representación de vegetación en Madrid junto a El Retiro. Además, en este punto siempre puedes ver el espectáculo de algún artista callejero, lo que hace de este enclave un lugar perfecto para perdernos en nuestros pensamientos y pensar joder, qué bonito es Madrid. Si todo esto no resultara suficiente, también es muy recomendable bajar las escaleras y perderse por los jardines de Sabatini.

La última planta de El corte Inglés de Callao

 

img_20160126_205627.jpg

 

En la plaza del Callao, ese lugar cercano a la Puerta del Sol que cada día guarda mayor parecido con Picadilly Circus, hay un Corte Inglés. Vaya novedad, ¿no? También hay Corte Inglés en Cuenca. Lo especial del mismo es su planta más alta: cuando las puertas del ascensor se abren, nos encontramos en una tienda gourmet con cervezas fermentadas en miel y romero y patatas fritas con aceite de trufa. Además, el Gourmet Experience también cuenta con una especie de puestos donde comer, un street food market refinado: es posible disfrutar de una hamburguesa en Hamburguesa Nostra, apretarse un perrito caliente de autor acompañado de cerveza La Virgen en Perro Bar o decantarse por mexicano o pizza artesanal. Y ahora viene lo más importante: los ventanales de Gourmet Experience ofrecen una vista única e irrepetible de la plaza del Callao, Gran Vía o el Edificio Carrión (el del cartel de Schweppes) desde las alturas. Las personas parecen muñequitos y la vida más bonita.

Malasaña

 

img_20161023_144558.jpg

 

Malasaña. Y punto. Madrid se está volviendo un sitio mucho más preocupado por el diseño y por adaptarse a las modas: ahora hay ópticas hipsters, peluquerías con grifo de cerveza y barberías reinventadas. Si todo eso está pasando, Malasaña es el centro neurálgico de todo este hipsterismo. La Corredera Baja de San Pablo está plagada de bares y restaurantes donde tomar una caña con los amigos (Maricastaña, El Circo). La calle del Pez es un sitio ideal para seguir con raciones o un buen café (Ponte Pez, Hanso Café, Pez tortilla, El Bistró del Teatro). Aquí es donde es posible encontrar todo lo que imaginas: un supermercado griego con mesas altas para degustar alguna especialidad del país (Greek & Shop, Corredera Alta de San Pablo), un café con muebles que parecen sacados de Cuéntame como pasó (Lolina Café, Calle del Espíritu Santo) o un bar que en su sótano alberga una playa para tomarse un gin tonic y salir con los zapatos llenos de arena (Ojalá, Calle del Espíritu Santo).  Entre comercios de toda la vida y tiendas reinventadas, es posible pasar un rato inolvidable en Malasaña. Mención especial tienen los menú del día de Maricastaña y Aiò : comida de calidad a precio asequible. Y a vivir Malasa.

Subir a la terraza del Círculo de Bellas Artes

En la confluencia entre las calles Alcalá y Gran Vía hay un edificio algo extraño y gris. El interior del mismo es impresionante, así como el ambiente cultureta que se respira. Pero eso no es todo lo mejor: subir a la azotea de el Círculo de Bellas Artes es una experiencia muy recomendable. Se puede ver el Edificio Metrópolis desde las alturas y bien cerquita, la fuente de la diosa Cibeles con el ayuntamiento de Madrid tras él, las cuatro Torres se Chamartín y mucho más en un ambiente de lo más cool. Para los días de buen tiempo, hay hamacas donde poder tirarnos cerveza en mano a contemplar las azoteas de Madrid. Subir a la azotea del Círculo de Bellas Artes cuesta 4 euros, por lo que no es una actividad para todos los días, pero sí para más de una vez en la vida.

Conocer el Madrid de los Austrias

 

p60929-210049-01.jpeg

 

La Calle Mayor es el punto de inicio perfecto para conocer el Madrid de los Austrias. La Plaza de la Villa, antiguo ayuntamiento de Madrid, es un precioso sitio para contemplar el pasado de la Villa de Madrid. Allí parece que el tiempo se detiene. Pasar por la Calle del Codo, visitar el Mercado de San Miguel manque sus precios abusivos y simple y llanamente callejear son un must, más aún de noche. Si eres fan de la cerveza, especialmente recomendable es la cervecería La Mayor, que cuenta con una inmensa carta de cervezas de todas las variedades y países, una atmósfera acogedora y un muy bien ambiente, lo que también le proclama una mención especial como sitio de lo que ahora se llama afterwork o, antes, donde vas a pasar a la tarde cuando has terminado de currar.

 

*Las fotos de este post han sido tomadas con mi Meizu MX5 y editadas con Instagram.

Leave a Comment